martes, 13 de marzo de 2012

Sófocles se entera y los caga a trompadas


¿Por que en vez de aterrarnos nos parece que están disfrazados? 
En televisión casi no veo ficción de origen argentino, excepto los noticieros. Por ende, tampoco suelo prestarle mucha atención. 
Pero el otro día un titular me demoró: Gonzalo Heredia matará a su padre. Se trata de la nueva ficción de Canal 13 que algunos de ustedes probablemente vea. Heredia cumplirá así la profecía que Norma Aleandro, la adivina, le había hecho a su progenitor (Gerardo Romano) que anoticiado de semejante futuro había abandonado al crío al nacer.
Hasta acá, Sófocles puro. ¿Se lee a los clásicos griegos en las escuelas? Si no, no saben lo que se pierden.
Continuemos. Dijimos Sófocles puro. Gonzalo-hijo-Edipo, Romano-padre-Layo, Aleandro-adivina-Tiresias. Los personajes de uno de las más conocidas e importantes tragedias  griegas.  
Claro que todo puede complicarse: Gonzalo-Edipo no podía ser sólo un ser humano atravesado por un destino trágico, además le tocaba ser lobizón. Romano por eso había agarrado unas balas de plata que a juzgar por el resultado no le sirvieron mucho.
Sófocles, hace 2500 años, no había necesitado que su protagonista descendiera al status animal, no es el obnubilamiento de la razón (o la calentura si prefieren decirlo así) lo que lleva a Edipo a matar a su padre, es el destino trágico que ya ha sido marcado por los dioses.
¿Cómo continúa la historia? Edipo, desconociendo la relación que los une, desposará a la esposa de Layo, Yocasta, o sea su madre. Se completa la profecía.
Acá la cosa se les complica a los guionistas. Ya el agregado del hombre-lobo no combinaba con Sófocles, pero ¿además incesto? ¿tragedia inexorable? ¿no será mucho? Aristóteles planteaba que a través de la tragedia el espectador realizaba una catarsis, una purificación. Confrontado con las desventuras de los personajes el espectador podía conocer los resultados de las acciones sin tener que pasar el mismo por la experiencia.
Me animo a pronosticar que nada de esto le pasará a Gonzalo. No teman. Se enamorará a su turno de la protagonista femenina y terminará feliz y acallados sus impulsos lobunos.
Pero como a diferencia de los personajes de Sófocles no habrá aprendido nada repetirá sus acciones en la próxima telenovela. 

1 comentario:

Pablo dijo...

Debo la corrección de "canal 13" por el original "telefé" que tal vez alguno haya llegado a leer al comentario sagaz de la prof. Martí

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