domingo, 11 de marzo de 2012

Cámpora, él y “la”

Hoy “la” Cámpora homenajeó al Cámpora original, Héctor. Hace treinta y nueve años la fórmula del Frente Justicialista de Liberación (Frejuli) Cámpora-Solano Lima ganaba con casi el 50 % de los votos la elección presidencial.
Era el fin formal de la dictadura de 1966 que se había autodenominado pomposamente Revolución Argentina y soñado con un extenso período de gobierno. Era también el fruto del Gran Acuerdo Nacional entre todas las fracciones de la burguesía (incluido el peronismo). Por eso el triunfo electoral ¡del peronismo! fue saludado entre otros por la UIA y la Bolsa de Cereales.
Los aniversarios convocan. El “relato” se organiza. Junto a Héctor Cámpora, “la Cámpora” y el Movimiento Evita homenajearon también al gobernador de Córdoba de ese momento, Ricardo Obregón Cano y al de Buenos Aires, Oscar Bidegain. Los nombres funcionan como ejemplos y los actuales dirigentes llaman a la unidad para “defender el proyecto”.
Siendo éste un blog de historia abandonaremos por un momento el presente y la discusión del ”proyecto” e intentaremos una serie de reflexiones acerca de un pasado mitificado:
1.- La imposición del nombre “Cámpora” a una agrupación política con vocación de futuro no puede ser más desafortunado. Héctor Cámpora “gobernó” o por lo menos ocupó el “sillón de Rivadavia” sólo cuarenta y cinco días.
2.- Durante ese mes y medio el camporismo intentó imponer un “pacto social”, es decir congelar los salarios en el inicio  de un proceso inflacionario anulando las paritarias (continuación de la política de la dictadura militar saliente). El acuerdo fue firmado por el dirigente empresarial Gelbard, el propio Cámpora y el dirigente de la CGT Rucci.
3.- Cámpora era visto y nunca logró ser otra cosa que un títere. Sin autoridad formal, Perón marcó  la cancha al nuevo gobierno. Antes de que éste asumiera destituyó al dirigente de la JP, Rodolfo Galimberti y en un discurso el 1ro de mayo anunció que no se debían esperar leyes sociales importantes del gobierno de Cámpora.
4.- La impotencia del gobierno se verificaría en forma trágica el 20 de junio con el regreso de Perón al país y la masacre de Ezeiza. La alianza burocracia sindical-lopezrreguismo asesinó a unas doscientas personas. No hubo ninguna investigación pero Perón acusó a Cámpora de “desgobierno”
5.- Poco después sucedió el obvio desenlace: Cámpora fue removido con la anuencia del propio Perón. Similar situación sufrieron los también homenajeados hoy Bidegain (enero 1974) y Obregón Cano (febrero 1974). El primero fue obligado a renunciar y el segundo destituido por un golpe policial (el Navarrazo), ambos sucesos en vida y gobierno de Perón. Ninguno de ellos se resistió ni enfrentó a Perón.
Los “camporistas” de ese momento siguieron defendiendo fervientemente ese “proyecto” durante, al menos,  un año más. Eso, entre los asesinatos que diezmaban las filas de militantes y activistas.

El recuerdo de Cámpora, Bidegain y Obregón Cano, entre otros, no puede ser hecho al margen de un balance sin ficciones.

1 comentario:

Anónimo dijo...

1. ¿No fue Mafalda la que dijo que los muertos son los que más fácilmente cambian de ideas políticas?
2. El argumento de los 45 días se le va a hacer mierda dentro de 20 años, cuando gobierne algún peronista/kirchnerista (será una corriente más dentro del peronismo)convoque a la juventud a formar "La Caamaño".
3. La muerte garpa profesor. El relato viene después. Si no hay muerto no se puede. Si lo sabrá esta gente.

JP

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