Esta semana tendremos un feriado. Y hace
un par de semanas tuvimos otros dos. Y como es usual se alzaron las voces
reprobatorias prometiendo apocalipsis económicos y sermoneando sobre la natural
compulsión a la vagancia de los habitantes de este suelo.
No se dejó de señalar que la Argentina
es uno de los países con más feriados del mundo y por lo tanto donde “menos se
trabaja”. Es necesario consignar aquí que el “por lo tanto” es un conector
erróneo. La cantidad de feriados es efectivamente un dato como también lo es la
cantidad de horas diarias que se trabaja. Calculando días laborables de lunes a
viernes los mismos suman unos 260 anuales. ¡1 hora menos de jornada laboral
equivale a unos 32 feriados! Y en la Argentina la jornada de 8 hs es una utopía
en la mayoría de los casos.
Pero dejemos un poco los cálculos. A
tono con la situación en 2do 1ra leímos sobre la visita del campesino medieval
Bodo, junto a toda su familia, a la feria de la abadía de San Dionisio. Que de
eso se tratan los feriados. De los días que había feria. No estas ferias de
ahora que consisten en unos pocos puestos callejeros que van rotando
semanalmente por los barrios.
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Escena cotidiana de la Baja Edad MediaPieter Brueghel, el Joven |
No. En el Medioevo las ferias eran
gigantescas e implicaban viajes a veces de semanas para llegar a ellas. Y eran
un ámbito de distracción y sociabilidad de los campesinos. Mercaderías y
animales exóticos venidos de lugares lejanos, hombres e idiomas diferentes,
etc.
Pero nunca falta un encontrón cuando un
pobre se divierte. Carlomagno, el emperador, promulgó una ordenanza
especialmente dedicada a sus administradores indicándoles: “Debéis cuidar de que nuestros
siervos cumplan correctamente las tareas que el lícito exigirles sin perder el
tiempo en correrías por mercados y ferias”.
Bodo y su familia disfrutaban de la
feria y no consideraban que era perder el tiempo recorrerla. Pero no era esa la
opinión de Carlomagno y los señores feudales.
Como
ahora, como siempre el tema es si pensamos como trabajadores o empresarios,
como campesinos o como señores feudales.